lunes, 28 de abril de 2008

¿Por qué las chicas no tocan guitarra?

Redacción BBC Mundo
Cuando los escolares deciden qué instrumento musical les gustaría tocar, son los estereotipos los que muchas veces prevalecen, sostiene un informe pubicado en el Reino Unido.

Pero, ¿por qué a los chicos no suele gustar la flauta y a las chicas la guitarra?
Muchos de los instrumentos que se estudian en los escuelas están en general asociados al género: ellas tienden a preferir el arpa o la flauta mientras ellos se inclinan por la guitarra eléctrica o la batería.

Un estudio del Instituto para la Educación de la Universidad de Londres investigó ese aspecto en la enseñanza musical impartida a niños de entre 6 y 16 años de edad en las escuelas de Inglaterra y Gales.
¿El resultado? Uno de cada 10 arpistas y flautistas es del sexo femenino. En cambio, los aprendices de bajo y guitarra son abrumadoramente chicos.

"Hay muchas razones por las que la igualdad de sexos logradas en áreas como el deporte no ha llegado aún al aula de educación musical", dice Sue Hallam, coautora del informe.
El tamaño y el tono
Hallam estima que se han internalizado tanto las asociaciones de determinado instrumento con un sólo sexo que incluso, sin percatarse, los adultos pueden dar señales de desaprobación percibidas por los menores.
Además, el tamaño de los instrumentos y su tono puede verse como responsable de la perpetuación de los estereotipos.
Es decir, que a más grandes y pesados más se les asocia con el hombre, y a más alto el tono más se les relaciona con la mujer.
"Aunque este argumento pierde lógica cuando el arpa, uno de los instrumentos más grandes, es preferido en general por las chicas", manifiesta Hallam.
También existe el factor de que los instrumentos de metal y percusión han sido usados desde hace mucho tiempo por el ejército, lo cual los asocia con el género masculino.

Presión del grupo
El informe advierte que algunos estudiantes temen ser objeto de acoso por parte del grupo si se deciden a escoger el instrumento "equivocado".

Para ayudar a modificar estas actitudes el documento sugiere que se creen en las escuelas bandas de un solo sexo, de modo que tanto chicos como chicas se vean precisados a tocar todos los instrumentos.
Victoria Rowe, quien hizo un doctorado sobre el tema, sostiene que los niños no desarrollan a una idea firme sobre instrumentos "masculinos" y "femeninos" hasta alrededor de los seis años de edad.
"Es muy probable que la presión del grupo sea lo que más influye en el momento en que los chicos y las chicas deciden qué instrumento quieren tocar", expresa.
"Y es de alguna manera más fácil que sean las muchachas las que crucen al 'territorio' de los chicos y toquen la trompeta a que sean ellos los que se decidan por la flauta", añade Rowe.
Muchas gracias a todos quienes enviaron sus comentarios a este foro.

ELLOS PREFIEREN...
Guitarra eléctrica 81%
Bajo 81%
Tuba 77%
Batería 75%
Trombón 71%
(Estudio practicado en las escuelas de Inglaterra y Gales)

ELLAS PREFIEREN...
Arpa 90%
Flauta 89%
Pífano/flautín 79%
Oboe 78%
(Estudio practicado en las escuelas de Inglaterra y Gales)

AMBOS PREFIEREN...
Tambores
Guitarra (acústica, eléctrica o bajo) 16,3%
Flauta 10%
Cuerno francés
Corneta
Saxofón

LOS MÁS POPULARES
Violín 19%
Guitarra (acústica, eléctrica o bajo) 16,3%
Flauta 10%
Clarinete 9%
Teclados 7%
Trompeta 4,6%

Carlos Acosta habla con BBC Mundo


El bailarín cubano Carlos Acosta se presenta esta semana en el Coliseo de Londres con la compañía Danza Contemporánea de Cuba.
Acosta es artista principal invitado del Royal Ballet británico y se le considera como uno de los grandes bailarines clásicos del mundo.
Nació en La Habana en 1973 y estudió en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, contra su voluntad y a insistencia de su padre, según cuenta en su autobiografía "No way home: A Cuban dancer's story", publicada hace unos meses.
A los 17 años ganó el Gran Premio y la Medalla de Oro en el Prix de Lausanne, Suiza, lo que le abrió las puertas a una vertiginosa carrera internacional.
BBC Mundo conversó con él, a propósito de sus más recientes incursiones en la danza contemporánea.

Qué es para ti pasar del ballet clásico a la danza contemporánea?
Es difícil. Desde el punto de vista físico es muy difícil porque son dos técnicas completamente distintas.

Acosta (centro), en "El peso de una isla" de George Céspedes.
En la primera parte del espectáculo que ahora presentamos con la compañía Danza Contemporánea de Cuba, abro con "Don Quijote" y, poco después, bailo en "El peso de una isla", del coreógrafo George Céspedes, que es en zapatos deportivos.
Mi cuerpo no está acostumbrado a ese tipo de movimientos y ni a desplazarse en tenis sobre una superficie de linóleo.
Sin embargo, tuve la dicha de, antes de empezar a estudiar la técnica clásica, aprender a bailar break-dance y todos esos movimientos también me ayudan.
Es un reto, pero trato de asumirlo bien y de brindarle al público lo que espera de mí.
Ahora te dedicas sobre todo al ballet clásico pero, a tus 34 años, se podría decir que eso ya tiene los días contados. Cuando te retires, ¿piensas seguir haciendo danza contemporánea?

Yo quisiera seguir bailando, explorando, creciendo artísticamente
Carlos Acosta
Sí, yo quisiera seguir bailando, explorando, creciendo artísticamente.
La danza clásica es para cuerpos frescos y ya el mío está un poco dolido y machacado.
Le voy a dar tres años más bailando clásico y después trataré de buscar otra alternativa.
Quizás este tipo de movimiento sea el futuro para mí.
¿Estás trabajando en alguna otra coreografía contemporánea?
En el Royal Opera House estamos haciendo una nueva, del coreógrafo danés Kim Brandstrup, que se va a estrenar el 23 de abril, con música de Serguéi Prokofiev.
Es medio neoclásica y contemporánea.
Tiene cierta narrativa, inspirada en "El idiota" de Fiodor Dostoievski.
Es un estreno hecho para mí, en el que hago el papel protagónico.
Me hace mucha ilusión bailarlo.
Los éxitos de la escuela cubana de ballet clásico son conocidos en todo el mundo. ¿Cómo ves la danza contemporánea en Cuba?
Es también muy fuerte. El talento que hay en Cuba es impresionante.

Con Verónica Corveas, en un ensayo de "Tocororo", su pieza autobiográfica.En muy pocos países se da el fenómeno que está aconteciendo allí.
Hay para todos los gustos, para todos los tipos de danza, y hay mucha colaboración entre los artistas, mucha fusión.
Danza Contemporánea de Cuba está, yo creo, en su mejor momento, con nuevos coreógrafos que han surgido dentro de la propia compañía, como George Céspedes y Julio César Iglesias.
Es una compañía que yo quiero mucho y con la que llevo años colaborando.
En los últimos meses se ha hablado mucho del "Espartaco" que presentaste con la compañía del teatro Bolshoi de Moscú. ¿Cuál fue tu experiencia?
Mucha gente cree que es el rol de mi vida.

Carlos Acosta abraza a su madre, el día del lanzamiento de su autobiografía. "Espartaco" fue un descubrimiento bastante tardío. Me hubiera gustado hacerlo antes en mi carrera.
Pero es bueno pensar que lo hice y que ya lo tengo del lado de acá.
Es como un maratón. Es lo más difícil que he hecho en mi vida.
Lo bailé en el teatro Bolshoi, en el Coliseo de Londres y en la Opera de París.
Voy a reservar el último "Espartaco" para mi retiro.